(Foto:
Nativos
yamparáez vestidos con polícromos trajes de fiesta. Pujllay
en Tarabuco, Chuquisaca-Bolivia.)
En la región de los valles centrales de los
departamentos de Cochabamba, norte de potosí y Chuquisaca, exite
un riquisimo folcklore manifestando en música, instrumentos
musicales, danzas, vestimenta y hasta "duelos rituales" entre
comunidades.
Genérica, e imprompiamente, se ha venido a
llamar a esta paradisíaca región boliviana como "la nación
queschwa". Sabido es que el queschwa fué un idioma
universalizado por el Estado Inca, como una forma práctica
de alta política, con la que -de alguna manera- se cohesionaba a
los pueblos. El idioma queschwa llega a los valles centrales
bolivianos con "extranjeros" (presumiblemente procedentes del
Ecuador), que por otra práctica política incaica: la de los
mitmaqs o mitimaes (extranjeros), consistente en trasladar
de un sitio a otro a comunidades enteras.
(Foto:
Conjunto de músicos yamparáez tocando "pinkillos".
Pujllay en Tarabuco, Chuquisaca-Bolivia.)
Confluyen a que las ancestrales tradiciones
permanezcan, varios factores entre los que se destacan los
siguientes: a) Los nativos fueron usados por los conquistadores
íberos solo como fuerza de trabajo; no tuvieron franco acceso a
la civilización europea; les fué vedada la escuela y no pudieron
acceder al cerrado círculo social de los españoles, de los
criollos y aun de los mestizos. b) el encierro geográfico y
geográfico - político: La gran barrera de Los Andes que encuevó
a los bolivianos y la pérdida de su Litoral marítimo que cerró
las puertas a la inmigración y al flujo del progreso universal.
c)La gran distancia que separa a Bolivia del Atlántico. Estos
factores han dado como resultado que en Bolivia se conserven
casi intocadas las tradiciones, formas de vida y su rico
folklore.
(Foto:
"Pucara". Sobre un armazón hecho con maderas se colocan
frutas, enormes rosquetes, panes y otros alimentos, con el
propósito de rendir culto a la feracidad de la tierra. Estos
alimentos, después de hacer la ceremonia para la Pachamama, son
repartidos entre los concurrentes. Pujllay en Tarabuco,
Chuquisaca-Bolivia.)
Entre las grandes fiestas folklóricas de
Bolivia, se destaca la llamada hoy "CARNAVAL DE TARABUCO".
Tarabuco se sitúa entre las corrugaciones andinas que forman
los valles centrales de bolivia, en la provincia Yamparáez del
departamento de Chuquisaca.
El día 12 de marzo de cada año las comunidades
Yamparáez festejan un fasto guerrero sucedido el 12 de marzo de
1816: En los cruentos años de la guerra de la Independencia todo
el departamento de Chuquisaca, levantado en armas, hacía una
guerra de guerrillas contra el ejército español; entre los
patriotas que conducían a los guerrilleros se destacan las
figuras de Juana azurduy de Padilla, Manuel Asencio Padilla, y
los Calisaya, Carrillo y Miranda.
(Foto:
Detalle de las sandalias con alta plataforma que utilizan los
danzantes yamparáez en el Carnaval de Tarabuco. Nótese las
espuelas, fabricadas con láminas circulares de hierro.
Pujllay en Tarabuco, Chuquisaca-Bolivia.)
En Tarabuco se dan cita todas las comunidades
de la zona, -desde el año 1973- para realizar la fiesta de
EL PUJLLAY, que se constituye en una de las más
grandes demostraciones del folklore nativo boliviano.
(Foto:
Conjunto de danzantes yamparáez en el "Pujllay" de
Tarabuco, Chuquisaca-Bolivia.)
Son singularmente bellas las vestimentas que
ostentan con orgullolos hombres y mujeres yamparáez. El tejido
de las prendas, hecho en telares nativos, se destaca entre los
mejores de América.
"La almilla o camisa de c'uyo negro, el calzón
de dril blanco encima del cual va otro mas corto de paño negro,
con franjas doradas y adornos rojos en la parte de atrás, visten
el cuerpo del pujllay. Adosado a éste, un chumpi o
faja sujeta al siqui - unku que no es otra cosa
que un pequeño ponchito a rayas de vistosos colores. Sujeta al
calzón, el siqui - unku y un conjunto de campanillas, un
cinturón ancho de cuero o cincho, que va a la cintura, sirviendo
a la vez de bolsillo. Sobre los hombros y espaldas se colocan un
poncho pequeño llamado también unku normal, y otro encima "pallado"
o de fiesta, tejido con varias figuras y colores vivos; encima
de ambos ponchitos, vá un pañuelo grande de fiesta color mordoré
que representa júbilo.
Sobre la cabeza y debajo de la montera "ticachascada",
se cuelga la cofia con las dos estallas, que no son otra cosa
que anchas cintas bordadas con figuras diversas, que caen sobre
las espaldas del pujllay. La montera de fiesta se adorna con
flores de tela e hilos de plata, completándola con lentejuelas".
La música del "pujllay", es
pentatónica y se la ejecuta con aerófonos como el "Tokoro"
y "pinkillos", se marca su ritmo con espuelas
hechas con láminas de hierro, sujetadas en una sandalia con alta
plataforma de más de 10 centímetros de espesor.
(Foto:
Grupo de indígenas yamparáez. En primer plano dos mujeres
tocadas con hermosos sombreros planos exornados con lentejuelas
y cintas de colores. Llevan en la frente un cinto del que penden
monedas, sobre los hombros luce un "unku", tejido
sujetado por una cuchara de plata llamada "topo".
Pujllay en Tarabuco, Chuquisaca-Bolivia.) |